VIH y SIDA
VIH y SIDA
El SIDA (síndrome de inmunodeficiencia adquirida) es una infección grave caracterizada por reducir progresivamente la respuesta del sistema inmune y provocar su destrucción. Este síndrome es causado por el virus de inmunodeficiencia humana VIH.
Este virus pertenece a la familia Retrovirus y se caracteriza porque su material genético es ARN y es capaz de copiar la información genética de ARN a ADN gracias a la enzima transcriptasa inversa.
Además, se conocen la existencia de dos cepas diferentes:
La VIH-1 que produce efectos devastadores y es la más generalizada; y la otra es la VIH-2, es menos virulenta que la anterior.
Actualmente, no se sabe muy bien cómo combatirlo pero si se sabe la manera de contraerlo.
El contagio de VIH puede ser:
- A través de la sangre. Ocurre cuando la sangre de una persona infectada se pone en contacto con la sangre de una persona sana. El contacto puede darse mediante una lesión en la piel, uso de la misma jeringa, mediante transfusiones de sangre…
- Las relaciones sexuales. La presencia de VIH en las secreciones vaginales y en el esperma, permite el contacto del VIH, teniendo un mayor riesgo en las personas que ejercen en la prostitución e individuos promiscuos que tienen relaciones sexuales sin condón.
- Contagio materno-fetal. Solo se produce si la madre está infectada, dado que el virus no puede atravesar la placenta. También puede darse el contagio durante el nacimiento por lesiones en el canal del parto o incluso por la lactancia materna.
Una característica de este virus es que las personas afectadas pueden permanecer sin manifestar síntomas de la enfermedad durante meses e incluso años. Se ha calculado que aproximadamente el 60% de los portadores de VIH no expresan ningún síntoma hasta por lo menos 10 años después de la penetración del virus.
Entre las manifestaciones que presentan se encuentran:
- Alteraciones nerviosas denominadas encefalopatías por VIH
- Diarreas continuadas, gran pérdida de peso o apetito, cansancio y debilidad
- Enfermedades causadas por tener un bajo sistema inmunitario como son las neumonías, herpes…
- Incidencia de cáncer malignos oportunistas como el sarcoma de Kaposi, el cual el 30-40% de los enfermos de SIDA lo padecen.
El diagnóstico de infección por VIH puede estar basado o bien en la detección de virus o de sus antígenos; o bien de los anticuerpos que una persona con infección genera frente al virus (se diagnostica mediante un análisis de sangre o de saliva).
En cuanto al tratamiento, se emplean fármacos retrovirales que ralentizan la enfermedad actuando sobre la retrotranscriptasa. El más conocido es el AZT (azidotimina) que es capaz de entrar en las células infectadas impidiendo la formación de nuevos virus, pero tiene unos graves efectos secundarios. En la actualidad se están empleando diferentes tratamientos y probando terapias de combinación de medicamentos.
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